jueves, 21 de mayo de 2009

Día 39 (Poza Rica-Zozocolco-Papantla)

Hoy pasó. Lo temía desde que empezó esta gira. Todas las noches me fui a dormir deseando que no ocurriera, pero inconscientemente sabía que pasaría tarde o temprano. La culpa es del hotel por tener tantas estrellitas. Probablemente fue por las almohadas de plumas, o las sábanas de algodón egipcio. Más bien fue una conjunción de eventos. Hoy en la mañana no oí el despertador y me quedé dormido. Si no es por la camarera que abrió la puerta a las 9 y cuarto de la mañana, nos seguimos...

De un brinco me levanté y pegué el grito: "Raúl!! Son las Nueve!!". Aquel saltó de la cama también. No había tiempo más que de aventar las cosas a la maleta, echarnos agua en la cara y un poco de desodorante, y bajar lo más rápido que pudiéramos, ya que nuestra cita había sido a las 8 de la mañana. Lo que me pareció extraño es que nadie hubiera subido a buscarnos.

Cuando bajamos al restaurante del hotel (que era en donde ibamos a trabajar), nos encontramos al Chef Burela, a Aggi y a Kilo sentados en una mesa esperando a la dueña, misma que llegó hasta las 10 de la mañana. Entramos a la cocina, y el Chef se dispuso a mostrarle a las cocineras su receta del dulce de coco y mango que había intercambiado por el hospedaje. Después de eso, se prepararon 6 platillos para la guía. En el inter, me tuve que tomar 3 cafés con doble carga, porque no podía terminar de despertarme.

Cerca de las 12:30 salimos hacia Zozocolco. Dos horas después, llegamos y nos recibieron en el Ayuntamiento para darnos un tour por el pueblo (mismo que está aplicando para alcanzar la categoría turística de "Pueblo Mágico"). El lugar está muy bonito y pintoresco, el único problema que hubo fue que, a pesar de que desde México hablaron directamente con el secretario particular del alcalde, no tenían preparado absolutamente nada, porque pensaron que sólo ibamos al lugar a turistear y a comer (¿para que querríamos entonces la asistencia del Municipio?); sólo nos llevaron a un restaurancito, en donde el único platillo que tenían era 'mole ranchero'. Lo fotografiamos, pero salimos un poco desilusionados, porque sí nos platicaron mucho de los platillos que existen ahí, pero no había forma de hacerlos. 

Ya no podemos ocultar el cansancio... que caras...


En la tarde salimos hacia papantla, para recoger la escultura que será el trofeo del concurso de gastronomía de "Veracruz a la Vainilla", de entrada por salida llegamos a la casa de la cultura, nos entregaron la estatuilla, y nos fuimos hacia Tecolutla para hospedarnos.