
Nos levantamos muy temprano, porque teníamos cita con el director de turismo a las 7 de la mañana, para llevarnos a las faldas del Citlaltépetl (por aquí está prohibidísimo decir 'Pico de Orizaba'). 15 minutos después de las 7, nos avisaron que 'mejor nos veíamos a las 8'... Cómo a las 9 de la mañana pudimos salir. Llegamos, hicimos fotos, video, etc. Gracias al zoom del lente de la cámara de video pudimos ver la enorme capa de hielo (le llaman 'el glaciar'), que tiene el pico en uno de sus lados -el pecho de paloma-. Ya no subimos más, y se decidió regresar, debido a que tendríamos que estar de regreso a las 12 del día, para la muestra gastronómica que nos habían organizado. Cuando llegamos nos informaron que la muestra se había movido a las 2 de la tarde. Mientras al Chef le daban una visita guiada por el museo, nosotros (Raúl, Kilo y yo) nos adelantamos a hacer tomas de una panadería, debido a que estaban por terminar su labor del día. A la una y media de la tarde, nos informaron que pasarían por nosotros para ir a la muestra a las 2:30 pm (?). Ya entradas las tres de la tarde nos dirigimos hacia el lugar.
Muy cerca de Coscomatepec nos llevaron a un hotel que están terminando de construir, pero cuyo proyecto está bastante agradable; de estilo colonial, los dueños se encargan de recuperar muebles, vigas, etc. muy antiguos, los restauran y los vuelven a utilizar.
Resultó que como el nombre lo dice, en la muestra gastronómica ya estaba todo preparado, así que el Chef, Aggi y Kilo terminaron rapidísimo, porque incluso las recetas de todo ya las tenían por escrito. Raúl y yo empezamos con las fotos, y como el lugar tenía buenos recursos de producción, nos tardábamos en armar los sets (uno para cada platillo, de 12 en total). Al tercer platillo ya se nos había unido Kilo, y toda la demás gente se sentó a degustar la comida. Nos demoramos tanto, que en el inter llegó el alcalde con su comitiva, y cuando terminamos y nos tocó nuestra hora de comer, ya no había absolutamente nada.
Regresamos a Coscomatepec ya muy entrada la tarde, y como nuestro desayuno había sido muy temprano, en el restaurante del hotel nos zampamos 7 hamburguesas (3 Kilo, 2 Raúl, y 2 Yo). La sorpresa fue que Raúl se encontró a Chispita en nuestro cuarto, debido a que había llegado unas horas antes y no tenía habitación. La tragedia del Chispa, fue que no encontró camión para llegar el miércoles temprano a Veracruz, después le pidió dinero a su papá para poder viajar, y cuando llegó a la central el miercoles en la mañana para alcanzarnos en Orizaba, no tenía dinero aún, así que pudo viajar hasta hoy jueves. Hubo por ahi unas bronquitas con su hospedaje, pero ya está arreglado.


