sábado, 25 de abril de 2009

Día 27 (Cosamaloapan-Chacaltianguis-Otatitlán)

Me habían avisado desde ayer que la salida era a las 8 de la mañana, así que me salí del hotel a las 7:30, para dar una vuelta por las calles principales de Tlacotalpan y hacer fotografías con luz de día. Amaneció muy nublado y con bruma, por lo que los colores típicos de las calles tlacotalpeñas estaban totalmente deslavados; así que mientras caminaba suplicando que por favor saliera el sol e intentaba fotografiar algo, el espíritu de Mariana Yampolski no dejaba de burlarse de mi. A las 8:20 recibí un mensaje en el celular: YA NOS VAMOS, por lo que tuve que desistir y conformarme con lo que había hecho. Una vez en la camioneta, me enteré por fin de nuestro siguiente destino: Cosamaloapan. 

En Cosamaloapan llegamos con un calor durísimo a pesar de que eran apenas las 9 y media de la mañana, a una casa en donde (como en casi todos los lugares que hemos pasado) nos esperaban un grupo de señoras. Ya tenían todo organizado así que inmediatamente pusimos manos a la obra. El lugar tenía sus posibilidades y pudimos hacer 5 sets, para 5 platillos distintos. Todo fue muy rápido, y hasta pensé en algún momento que a esa velocidad, llegaríamos a muy buena hora a Veracruz. No tenía idea.

Nos despedimos y salimos hacia Chacaltianguis, y ahí llegamos a la Asociación Ganadera, que había prestado sus instalaciones para hacer la muestra gastronómica. En el lugar había 7 mesas con gente preparando sus platillos, y una mampara con su leyenda: "Muestra Gastronómica-Chacaltianguis" (las mamparas se están convirtiendo en señal de que vamos a quedarnos más tiempo de lo planeado). Intentamos continuar con el ritmo que ya traíamos de Cosamaloapan, pero no nos resultó, porque ningún platillo estaba preparado aún. Los tres Chefs pudieron empezar con los registros de preparación, pero Raúl y yo andábamos como leones enjaulados esperando a que saliera el primer plato. Para ahorrar tiempo, dispusimos fotografiar platos en crudo, que no variarían mucho en la presentación una vez que estuvieran cocidos. Tuvimos que alentar más el paso, porque casi todos los platillos tenían que ser cocidos en vaporera durante mucho tiempo (la barbacoa de res necesitaba cuatro horas más para estar lista). Como había que esperar, Agustín me consiguió un Taxi para que me llevara a fotografiar el pueblo; mientras Chispita entrevistaba al cronista de la ciudad en su domicilio. Cuando regresé, ya se había tomado la decisión de viajar a Otatitlan -nuestro tercer destino del día- para aprovechar y hacer los platillos de allá, y regresar después a Chacaltianguis.

Como en Otatitlán nos esperaban hasta las 5 de la tarde y nosotros nos habíamos adelantado, hubo que esperar cerca de media hora para poder empezar. Fue la calma antes de la tormenta. En el lugar también había una mampara con su leyenda "Muestra Gastronómica", la diferencia es que ésta aparte llevaba el título "Festival del Sotavento". En cuanto empezaron a llegar las personas que cocinarían nos dimos cuenta de la magnitud. Filas y filas de gente con platillos, curiosos y visitantes empezaron a desfilar. El chef Burela tuvo que hacer su recorrido habitual con micrófono en mano, para que todo el mundo oyera. En el único set que pude montar corrían niños a los lados amenazando con tirar algo. El lugar era una verdadera romería. No había loza para montar los platillos, así que tuve que ir con una vecina de ahi que amablemente me prestó tres, mismos que lavábamos y volvíamos a usar; y ésta vez Kilo no pudo ayudarme con el montaje, así que casi todos me los eché yo sólo. Era tanta la gente y la confusión, que nosotros no sabíamos que platillos ya había registrado y degustado el chef, y ellos no sabían cuales ya habíamos fotografiado. Incluso hasta hicimos una quiniela para adivinar a que hora estaríamos de regreso en Veracruz. Finalmente nunca supe cuantos platillos fueron y aún no he revisado el número de fotografías que se tomaron, pero calculo que deben de haber sido unos veinte.

Visiblemente cansados, guardamos todo y salimos de regreso a Chacaltianguis para hacer las fotos que faltaban. Todos me vieron con cara de pocos amigos cuando les dije que iba a tener que montar las luces (por lo menos sería una hora más en armar y desarmar, y me llevaría mucho mayor tiempo en la toma de cada platillo) así que puse a todos a chambear para lograr terminar con la poca luz natural que quedaba. Al final pude terminar con la puesta del sol, lo cual todos agradecieron, y sólo ocurrió algo que todos vimos como una señal apocalíptica: Aggi comía y hablaba por teléfono al mismo tiempo.

Llegamos a Veracruz a las 10:30 y rápidamente cada quien agarró su camino, menos Chispita, que gracias al pánico de la Influenza en el DF, y a que el lunes nos tenemos que ver en Ulúa Fish para hacer 'trabajo de escritorio', se quedó -por lo menos la noche de hoy- en casa de Aggi.