martes, 21 de abril de 2009

Dia 23 (Sayula - San Andrés Tuxtla, 21 de abril)

Con muy pocas horas de sueño (y algunos medio crudos), salimos de Coatza para llegar a Sayula como a las 10 de la mañana. En el lugar nos hicieron un recibimiento enorme junto al rio: El Alcalde, su gabinete, regidores, cocineras, edecanes, una mampara enorme con la leyenda "Muestra Gastronómica", y más de 100 personas que nos aplaudieron cuando bajamos de la camioneta. Ahora se lo que se siente ser una "celebridad".

Fue una jornada de trabajo muy extraña, ya que había demasiada gente que nos rodeaba cuando se recorrieron las mesas en donde se encontraban cada uno de los platillos y las personas que los preparaban, mientras un "narrador" en el micrófono iba comentando lo que ibamos haciendo, así que primero hice fotos del lugar y de la explicación de la preparación, y dejé para el final las imágenes de los platillos (con ayuda del mismo locutor, que micro en mano, tuvo que pedir a la gente que desalojara el lugar en donde se iba a trabajar).

Desayunamos-Comimos en el lugar, y a las 12:00 en punto, con un itacate enorme de comida salimos hacia Catemaco, en donde teníamos cita a las dos de la tarde. Una vez en que llegamos, resultó que se tenía que posponer la chamba hasta el otro día, ya que no les había dado tiempo de preparar todo. Aprovechamos para ir hasta Santiago Tuxtla, en donde nos hospedamos en un hotel "coqueto y sexoso" (descripción acertada del chef Kilo), y hasta tiempo nos dio para meternos un ratito a la alberca.

A las 5 de la tarde salimos para San Andrés Tuxtla, en donde nos tenían preparado un salón con cocineras que preparaban platillos regionales. El lugar no era fotografiable por ninguna parte, y tampoco había muchos "recursos de producción", incluso se tuvieron que montar las porciones individuales de varios platillos usando un mismo plato, lo cual alentó un poco la sesión, la ventaja fue que los caldos estaban preparados en ollas de barro y los tamales quedaron encima de las hojas que los envuelven.  Montamos las luces y el set en un cuarto contiguo, con una mesa a la que se le puso un mantel blanco. Fue muy difícil, pero al final a las fotografías se les dio un toque 'minimalista', y hasta dan la apariencia de que se utilizó un ciclorama. Después de esta última sesión, Raúl y yo bromeábamos que la empresa se va a dejar de llamar M25, para ahora llamarse Charbel, Judas Tadeo y Asociados, con slogan y todo: "Causas perdidas para hacer food shots? Venga a vernos...". Lo único que me preocupa es que estas fotos se salen del estilo que se ha estado manejando, y que al final no 'quepan' en el diseño editorial final.

En otras cosas, quien nos preocupa a todos es Aggi, ya que pareciera que está entrando en un patrón cíclico interminable: Come y come y sólo deja de comer para hablar por teléfono, y habla y habla y sólo cuelga para poder seguir comiendo...