
Fig. 1
De la cascada nos fuimos hacia la fábrica donde hacen los puros "Te-Amo", en dónde nos dieron una visita guiada por toda la planta, y pudimos observar todo el proceso del tabaco cosechado. Incluso nos metieron a la cámara de maduración, advirtiéndonos, que ese lugar nunca se abre. Al final de la visita, uno de los señores que laboran ahi, nos dio un ejemplo de 'como se fuma un puro', diciéndo cosas como que el puro es tan suave, que hasta el 'golpe' se le puede dar; diciendo esto, me preguntó si yo fumaba, respondí que sí, y me invitó a que lo probara pasándome el puro que se estaba fumando, totalmente lleno de saliva; incluso algunos afirman que colgaba una hebra desde su boca hasta el puro. Tuve que salirme por la tangente diciendo que "no soy tan macho para eso". Una vez de regreso en la recepción, todo el mundo compró puros, menos Chispa y Agustín.
Nos subimos de nuevo a la camioneta, y fuimos a la "Laguna Encantada" en donde hicimos la foto reglamentaria y nos dieron de desayunar yucas fritas, tostones de plátano, tortitas dulces de Yuca, tostaditas de camote, y otras cosas ricas. Nosotros pusimos el desorden poniendo en la mesa los quesos y el chicharrón que traemos cargando desde Sayula, y que son interminables.
Salimos rápido de ahi (todo este día lo hicimos de prisa), para llegar a la costa. Ahi nos paramos 7 veces, a tomar fotografías de playas distintas, hasta que llegamos a Roca Partida (que era nuestro destino original). Hicimos las fotos, y nos trasladamos hasta Alvarado. El "bájate de la camioneta al calorazo-súbete a la camioneta con el 'clima' a 18°" se repitió tantas veces y tan seguido, y aunque soy una persona que raras veces se enferma, este proceso de pasteurización está haciendo que ahora me duela la garganta.
Ya eran las 5:30 cuando llegamos a nuestro hotel. El desencanto fue que después de pasar dos días en Santiago Tuxtla en el "Coquetón y Sexoso", en donde los cuartos olían a cedro; el de Alvarado resultó ser uno que huele a desagüe, en dónde si uno se sienta en el colchón corre el riesgo de romperse la pelvis en la base de la cama de cemento, los controles de la televisión no funcionan, la puerta del cuarto de Chispa y Agustín se abre de un empujón, la de Raúl y mia hay que patearla para abrirla, y en donde el agua de la alberca más parece licuado de nopal. Todo por una diferencia de 150 pesos en el precio entre uno y otro.
Con todo y desilusión nos fuimos a trabajar a un restaurante, en dónde nos prepararon 3 platillos muy buenos, y en donde todo iba de maravilla de no ser por el accidente... Platicando con el dueño del lugar, el Chef Burela hizo un comentario gracioso mientras Kilo degustaba el "Arroz a la tumbada". Al no poder controlar la risa con el bocado adentro e intentar detenerlo con la mano, Kilo acabó bañando de caldo la última filipina limpia de Burela. Desgraciadamente nadie me llamó a tiempo para hacer el testimonio fotográfico pertinente (ellos estaban en cocina, y yo en comedor fotografiando otro platillo). La filipina ya se mando lavar, y Kilo no dormirá esta noche mientras le pide a todos los santos que por favor le quiten las manchas de guajillo.
Una vez que acabamos, nos fuimos a tomar unos tragos a un bar llamado Barracuda's, en donde el servicio fue muy bueno (porque éramos los únicos clientes), tanto, que al pedir una botella de Buchannan's y no haber, rápido fueron al super a comprarla. De ahi nos fuimos a cenar, y Kilo y Chispita tuvieron un altercado muy extraño, ya que Chispa le robó una papa a la francesa al plato de Kilo, y éste se puso fúrico, diciendo que si algo verdaderamente le molestaba, era que alguien le quitara comida de su plato antes de que él empezara a comer. Chispita parecía no explicarse la gravedad de la molestia de Kilo, que siguió repitiendo que eso le molestaba muchisimo. Yo incluso intenté mediar la situación, diciéndole que no exagerara, y que incluso, cuando le sirven un plato a alguna persona antes que a otros en un restaurante, la mayoría de la gente -por educación y amabilidad-, ofrece a los demás con el clásico "alguien gusta?", y que eso seguramente él mismo lo había hecho antes. Kilo respondió que él no hacía esas cosas. Acabé pidiéndole que se calmara, que Chispa había actuado inocentemente, y que su único pecado era no haber estado enterado que es lo que le molesta y lo que no; que ahora ya lo sabe y que seguramente nunca más nadie le va a robar nada de su plato durante la gira. La cosa se puso medio tensa, con silencio incómodo y todo, hasta que el Chef Burela desvió el tema diciéndo que probáramos los tamales que estaban buenísimos.
Mañana en la mañana nos van a dar un tour por aqui, y a media tarde, salimos hacia la tierra de Agustín Lara.
Nos subimos de nuevo a la camioneta, y fuimos a la "Laguna Encantada" en donde hicimos la foto reglamentaria y nos dieron de desayunar yucas fritas, tostones de plátano, tortitas dulces de Yuca, tostaditas de camote, y otras cosas ricas. Nosotros pusimos el desorden poniendo en la mesa los quesos y el chicharrón que traemos cargando desde Sayula, y que son interminables.
Salimos rápido de ahi (todo este día lo hicimos de prisa), para llegar a la costa. Ahi nos paramos 7 veces, a tomar fotografías de playas distintas, hasta que llegamos a Roca Partida (que era nuestro destino original). Hicimos las fotos, y nos trasladamos hasta Alvarado. El "bájate de la camioneta al calorazo-súbete a la camioneta con el 'clima' a 18°" se repitió tantas veces y tan seguido, y aunque soy una persona que raras veces se enferma, este proceso de pasteurización está haciendo que ahora me duela la garganta.
Ya eran las 5:30 cuando llegamos a nuestro hotel. El desencanto fue que después de pasar dos días en Santiago Tuxtla en el "Coquetón y Sexoso", en donde los cuartos olían a cedro; el de Alvarado resultó ser uno que huele a desagüe, en dónde si uno se sienta en el colchón corre el riesgo de romperse la pelvis en la base de la cama de cemento, los controles de la televisión no funcionan, la puerta del cuarto de Chispa y Agustín se abre de un empujón, la de Raúl y mia hay que patearla para abrirla, y en donde el agua de la alberca más parece licuado de nopal. Todo por una diferencia de 150 pesos en el precio entre uno y otro.
Con todo y desilusión nos fuimos a trabajar a un restaurante, en dónde nos prepararon 3 platillos muy buenos, y en donde todo iba de maravilla de no ser por el accidente... Platicando con el dueño del lugar, el Chef Burela hizo un comentario gracioso mientras Kilo degustaba el "Arroz a la tumbada". Al no poder controlar la risa con el bocado adentro e intentar detenerlo con la mano, Kilo acabó bañando de caldo la última filipina limpia de Burela. Desgraciadamente nadie me llamó a tiempo para hacer el testimonio fotográfico pertinente (ellos estaban en cocina, y yo en comedor fotografiando otro platillo). La filipina ya se mando lavar, y Kilo no dormirá esta noche mientras le pide a todos los santos que por favor le quiten las manchas de guajillo.
Una vez que acabamos, nos fuimos a tomar unos tragos a un bar llamado Barracuda's, en donde el servicio fue muy bueno (porque éramos los únicos clientes), tanto, que al pedir una botella de Buchannan's y no haber, rápido fueron al super a comprarla. De ahi nos fuimos a cenar, y Kilo y Chispita tuvieron un altercado muy extraño, ya que Chispa le robó una papa a la francesa al plato de Kilo, y éste se puso fúrico, diciendo que si algo verdaderamente le molestaba, era que alguien le quitara comida de su plato antes de que él empezara a comer. Chispita parecía no explicarse la gravedad de la molestia de Kilo, que siguió repitiendo que eso le molestaba muchisimo. Yo incluso intenté mediar la situación, diciéndole que no exagerara, y que incluso, cuando le sirven un plato a alguna persona antes que a otros en un restaurante, la mayoría de la gente -por educación y amabilidad-, ofrece a los demás con el clásico "alguien gusta?", y que eso seguramente él mismo lo había hecho antes. Kilo respondió que él no hacía esas cosas. Acabé pidiéndole que se calmara, que Chispa había actuado inocentemente, y que su único pecado era no haber estado enterado que es lo que le molesta y lo que no; que ahora ya lo sabe y que seguramente nunca más nadie le va a robar nada de su plato durante la gira. La cosa se puso medio tensa, con silencio incómodo y todo, hasta que el Chef Burela desvió el tema diciéndo que probáramos los tamales que estaban buenísimos.
Mañana en la mañana nos van a dar un tour por aqui, y a media tarde, salimos hacia la tierra de Agustín Lara.


