martes, 21 de abril de 2009

Día 22 - Última etapa (Coatzacoalcos, 20 de abril)

No escribí en los días anteriores, porque estuve dedicado a otros proyectos que no tienen nada que ver con la guía turística, y no pensaba marearlos con otras historias...

Ya estamos de regreso en la última etapa de la expedición gastronómica, y empezamos en donde nos quedamos: Coatzacoalcos. Salimos medianamente temprano de Veracruz para llegar a Coatza a las 12:30 y tener una pequeña junta de reorganización del trabajo: Como en esta etapa se visitarán primordialmente restaurantes, se decidió pedirles a éstos que tengan un máximo de 4 platillos ya preparados, para poder empezar con las fotografías, así como los ingredientes de los mismos platos, para registrar el proceso de preparación simultáneamente; todo esto con el fin de llevarnos menos tiempo en cada lugar.

Las tareas individuales de cada uno de nosotros siguen siendo las mismas: El Chef Burela observa y supervisa la preparación de los alimentos, Agustín hace relaciones públicas con autoridades y restauranteros, Aggi apunta todas las recetas y sus ingredientes, Kilo Chile Cosi Mil graba en video todo el proceso de preparación en cocina, Chispita disfruta de sus vacaciones (en realidad entrevista a la gente que cocina y a personalidades relevantes), Raúl arma y desarma sets, lleva el inventario del equipo de producción, y me intercambia cámaras, y Yo hago las fotos que serán publicadas en la guía (platillos, cocinas, métodos de preparación, paisajes, gente, espacios, etc...), así como bits de video, para la edición final del mismo.

Empezamos en Coatza en "La Flor del Istmo", y ya con nuestro método nuevo, las cosas se dieron rapidísimo, ayudados mucho por la organización que el restaurante mismo tenía en la cocina. En dos horas hicimos 4 platillos. Récord.

De ahi nos fuimos a "Piquitos", en donde tuvimos que esperar un poco para poder empezar. Ahi nos habilitaron la sala VIP para poder trabajar sin interferir con la operación del restaurante, y aunque hicimos  sólo dos platillos, fueron muy interesantes: Minilla de Cazón y Cucarachas Marinas (éstas con un sabor y textura muy parecidos a la langosta). Partimos hacia "Hermanos Hidalgo Carreon" ya entrada la tarde, para hacer varios platos de mariscos del lugar; se instaló el set junto a una ventana, y la parte divertida fue fotografiar los alimentos correteando al sol, que salía y se metía entre las nubes (había demasiadas luces parásitas en el lugar, así que decidimos hacer las fotos con luz natural). Comimos ahi y nos dirigimos al último restaurante del día: "El Trocadero".

Ya era casi de noche cuando llegamos al lugar, y me ofrecieron acondicionarme un salón VIP para trabajar, pero lo decliné ya que decidí utilizar la iluminación y decoración del lugar para las fotografías: Mala idea. Al final no pude moverme de donde se instaló el primer set, ya que empezaron a llegar comensales para la cena, y tampoco podía darme el lujo de traumatizar la operación del restaurante. Como 'El Trocadero' tiene luces indirectas hacia las paredes, éstas me producían más de una sombra sobre el platillo, así que puse a Raúl a que tapara los focos con los reflectores para poder hacer la foto con "una sola luz" (una de las cosas importantes que aprendí con George-Yves Massart). Al final las fotos quedaron muy bien.

En "El Trocadero" hicimos cerca de 9 platillos y fue en dónde más nos tardamos; una vez finalizada la chamba, Kilo, Aggi, Chispa, Raúl y yo, nos sentamos a esperar a Agustín y al Chef, que se encontraban en otra mesa departiendo con algunas personalidades de Coatzacoalcos. Mientras ocurría esto, el dueño no nos ofreció sólo degustar los platillos que se habían preparado para la guía; nos ofreció la carta entera, así que nos sentamos tranquilamente a cenar. Desfilaron por la mesa Rib-Eyes, Churrascos, Cabrito, etc. Cada quien cenó lo que quiso.

En la mesa, Kilo ofreció invitar el vino que acompañaría nuestros cortes, así que pidió dos botellas de Beaujolais Villages 2006, considerando que después de lo que habíamos pedido para cenar, pagar casi mil pesos por el vino era compensatorio. Lo curioso fue que cuando se acercó de nuevo el dueño y vio las botellas vacías, nos dijo que en la cava tenían mejores etiquetas que esa, y no quiso cobrarlas. Acto seguido, nos mandó una botella de Möet Chandon Nectar Imperial, con sus respectiva manzana y cerezas. Como ese champagne no duró nada, nos mandó otra botella (ésta vez Brut Imperial), y como tampoco duró... nos mandó la tercera (también de Brut). Después vinieron los whiskies y los brandies a discreción. Salimos a las dos y media de la mañana con medio cuete atravesado... Todavía tengo curiosidad cuanto hubiera sido de cuenta...


Leonel (dueño de "El Trocadero"), Kilo y myself, ya como a la 1:30...